Menos mal que los musulmanes no beben alcohol (alguno me imagino que si), porque si lo llegan a beber sería la leche.
Cuenta la leyenda que hace muchos muchos años, un tal Guillermo Tell pasaba por la plaza mayor de Altdorf, en Suiza. En dicha plaza había un sombrero sobre un palo simbolizando al soberano y ante él tenían que inclinarse los subditos.
Guillermo Tell no se inclinó, por lo cual fue rápidamente detenido. A los oidos del gobernador llegó la noticia de que el preso era un gran ballestero, así que no se le ocurrió mejor castigo que poner al hijo de Guillermo Tell a cincuenta pasos con una manzana en la cabeza.
Si Guillermo Tell acertaba a la manzana se salvaría de todos los cargos, de lo contrario sería condenado a muerte (cachondo que era el gobernador aquel).
Y bueno, bajo estas circunstancias aún se entiende que alguien dispare un arma sobre un objeto colocado en la cabeza de otro, lo que no se entiende muy bien es que se haga por mero cachondeo, y menos aún que alguien se preste a ser la cabeza sobre la que apoyan algo a lo que se le va a… disparar un tiro.

Inicio
Suscripción RSS
Comentarios RSS
XML Sitemaps
MG en tu correo
Contactar





Le tenían que haber dado en toda la cabeza, que total para lo que le sirve no se perdía nada.
Comentario Por Diego — 22 marzo 2010 @ 4:03
Lo malo es que no son como los niñatos borrachos americanos que hacen el indio. Seguramente el que dispara es un principe y el que se pone es un pobre subdito desgraciao que no le queda mas cojones que ponerse bajo pena de muerte.
Comentario Por loco — 24 marzo 2010 @ 11:15
Pues lo peor… que que quizás tengas razón, no nos extrañaría nada de nada que fuese como dices.
Saludos y gracias por comentar
Comentario Por Mas Golfas — 24 marzo 2010 @ 23:34